A 40 kilómetros de Punta del Este, se encuentra con un paradisíaco y privilegiado rincón de la costa atlántica uruguaya: el balneario de José Ignacio.
Pequeña península que se interna en el mar a través de sus dos kilómetros de largo y 800 metros de ancho. A un lado, mirando al Oeste, está la Playa Mansa, con sus pequeños barcos pesqueros y sus mágicos atardeceres. Al otro lado, admirando el Este, la Playa Brava, ancha y de imponentes olas.
Sus restaurantes son un polo de atracción para quienes buscan saborear no sólo los mejores frutos del mar, sino también platos originales y de tendencia.